20 DecLos toros, el catalán... y Loquillo
Sunday, 20 December 2009 — 09:09Son varias las noticias que están llegando recientemente como el referéndum por la independencia de Cataluña, la batalla lingüística y por último la prohibición de los toros en Cataluña.
El referéndum es el claro indicio de los propósitos impulsados, no nos olvidemos, por los partidos nacionalistas.
Así, en Fraga el problema no es sólo la lengua, sino la inclusión de Fraga en los Países Catalanes, la pérdida de la categoría de españoles y la catalanización de los colegios, como ya ha sucedido en Cataluña. Es sólo un pasito más en su reconocido anti españolismo.
Ahora ha llegado la propuesta de prohibir las corridas de toros al Parlamento Catalan. Nada cabe objetar a quienes consideran que los espectáculos taurinos implican maltrato animal y, en consecuencia, solicitan su erradicación. Pero hasta los promotores de la iniciativa legal para que los toros sean proscritos, así como los diputados que la han apoyado por convencimiento, convendrán que defensores de los derechos de los animales los hay en toda España y en ningún otro lugar se ha llegado tan lejos. La explicación es clara: la legítima aspiración de los antitaurinos ha contado en Cataluña con un aliado de conveniencia que ha visto la ocasión para seguir marcando distancias con el resto de España. Seamos rigurosos! sin el decidido apoyo de los nacionalistas, el envite nunca hubiera prosperado. Eso quiere decir que no estamos tanto ante un debate social, que lo hay, y no hay que temer abordar, como ante un nuevo pulso político que contamina de raíz la polémica. Si de verdad el interés de los nacionalistas fuera la defensa de los animales, bien podrían plantear una modificación de las corridas para preservar el festejo evitando que muriera el toro, como sucede por ejemplo en Portugal. O añadirían en su empeño otras actividades como la caza, la pesca, el embuchamiento de ocas… Su objetivo es otro. No es casualidad que en las manifestaciones antitaurinas en Cataluña predominen las banderas independentistas, como no lo son tampoco las agresiones que el símbolo del toro, en tanto que emblema de lo español, ha sufrido reiteradamente en esa comunidad.
En su discurso, los nacionalistas arremeten contra los toros con dos argumentos básicos: dicen que es un signo de barbarie e incultura y que se trata de un espectáculo ajeno a la civilizada Cataluña. Sobre lo primero, baste decir que sociedades más cultas y con mayor tradición democrática como la francesa no se plantean la supresión de los toros. Sin ir más lejos, esta misma semana Luis Francisco Esplá hablaba a los estudiantes en la Universidad de la Sorbona. Es imposible resumir aquí todo lo que de manifestación cultural tiene el mundo de los toros, todo lo que ha contribuido a otras artes y la miríada de intelectuales que a él se ha adherido históricamente. Sobre lo segundo, por mucho que se quiera retorcer la realidad, nadie puede negar que sólo la ciudad de Barcelona ha llegado a tener tres plazas abiertas para satisfacción de los miles de aficionados de Cataluña.
Pero el debate va incluso más allá, porque estamos también, y sobre todo, ante una cuestión de libertad. El problema en Cataluña es que, cuando hay un conflicto de derechos, para la clase política pesa más lo identitario. Surge entonces el espíritu censor, el mismo que ha inspirado otras prohibiciones escandalosas, como la de que el castellano pueda ser lengua vehicular en la enseñanza, que los niños puedan hablarlo en el recreo o que los comerciantes lo usen en sus rótulos. Cataluña está a un paso de prohibir los toros arrastrada por un nacionalismo que mantiene firme su escalada de antiespañolismo, en buena medida por culpa de un PSC acomplejado que ha atizado un fuego que no deja de arder. Ojalá no llegue tarde la advertencia de su diputado David Pérez en el Parlament, que dijo que se está imponiendo la tesis según la cual si te gustan los toros, te gusta Loquillo y no eres del Barça, «no eres catalán».
20 Dec 20:23
Putos nazis catalanistas.